Análisis sectorial
De las tarjetas rasca y gana a la biometría: pasado y futuro de los pagos y las recompensas digitales
Los pagos digitales pasaron de la recarga electrónica, que sustituyó a las tarjetas rasca y gana, a los programas de tarjeta regalo y fidelización; el siguiente paso apunta a pagos biométricos sin tarjeta, mejor atendidos por una única plataforma adaptable.
Recargar un teléfono prepago implicaba antes enviar tarjetas rasca y gana físicas a miles de tiendas. Hoy el valor circula como datos, y la pregunta para comercios y operadores ya no es si digitalizarse, sino cómo seguir ampliando su oferta sin reconstruirla cada vez.
Cuando el terminal de pago sustituyó a la tarjeta rasca y gana
A principios de los años 2000, lo más difícil del móvil prepago era la logística: imprimir tarjetas rasca y gana y hacerlas llegar a decenas de miles de puntos de venta. En 2002, el CEO de Ogloba lanzó uno de los primeros servicios de recarga electrónica de Europa, utilizando los terminales de pago que ya estaban en los mostradores de las tiendas para emitir cupones de recarga.
Fue un primer paso de un patrón que después se repetiría en la música, los libros y el cine: poseer el objeto importa menos que acceder al valor cuando y donde se necesita, en el teléfono que la gente lleva a todas partes. Los pagos siguieron el mismo camino, y el cambio no se detuvo en el saldo de telefonía.
Tarjeta regalo y fidelización en una sola plataforma
Una vez digitalizados los flujos de pago, las organizaciones quisieron añadir servicios encima: primero la tarjeta regalo y después la fidelización, el cashback y las promociones. El riesgo es construir cada uno como un sistema aparte, con su propia integración, sus propios datos y su propia conciliación.
El enfoque más duradero es una única plataforma adaptable. Un comercio puede lanzar un programa sencillo de tarjeta regalo y más adelante añadir mecánicas de fidelización sobre la misma base de tarjetas y el mismo back office, sin reestructurar lo que ya está en marcha. Cuando la tecnología y el comportamiento de los clientes cambian con rapidez, la capacidad de ampliar en lugar de sustituir es lo que mantiene vigente un programa.
Lo que viene después de la tarjeta
Siguen llegando nuevos actores. Plataformas de consumo con grandes bases de clientes han entrado en esquemas de pago de circuito cerrado y de circuito abierto, y operadores de telecomunicaciones consolidados han demostrado que pueden construir sus propios ecosistemas. Las organizaciones que se resistían al giro digital, en su mayoría, han tenido que aceptarlo.
La siguiente etapa puede ser aún menos visible. El reconocimiento de huella dactilar, rostro y voz apunta a pagos que no necesitan ni tarjeta ni una app específica: un paso de lo digital a lo que podría llamarse pago virtual. Nadie puede trazar con precisión los próximos veinte años, pero la exigencia para los operadores es clara. Necesitan una plataforma capaz de incorporar nuevas credenciales y nuevos canales sin empezar de cero.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la recarga electrónica sustituyó a las tarjetas rasca y gana físicas para el saldo móvil prepago?
Las tarjetas rasca y gana había que imprimirlas, almacenarlas y enviarlas a cada punto de venta. Emitir los cupones de recarga a través de los terminales de pago que ya estaban en los mostradores eliminó esa cadena logística: los comercios podían vender saldo sin mantener stock físico y los operadores podían llegar a muchos más puntos de venta.
¿Puede un comercio añadir fidelización a un programa de tarjeta regalo existente sin sustituir su sistema?
En una única plataforma adaptable, sí. Las mecánicas de fidelización se añaden a la misma base de tarjetas y al mismo back office que ya gestionan el programa de tarjeta regalo, de modo que las tarjetas activas, los saldos y las integraciones se mantienen mientras se activan las nuevas funciones.
¿Por qué las plataformas de consumo y los operadores de telecomunicaciones lanzan sus propios esquemas de pago?
Ambos cuentan con grandes bases de clientes y un contacto frecuente con ellos. Los esquemas de pago de circuito cerrado y de circuito abierto les permiten convertir ese alcance en ingresos por transacciones y en una relación más estrecha con el cliente, y por eso tanto operadores consolidados como plataformas más recientes han entrado en este terreno.
¿Hará la autenticación biométrica innecesarias las tarjetas de pago?
Es posible. El reconocimiento de huella dactilar, rostro y voz apunta a pagos que no necesitan ni tarjeta ni una app específica. Los plazos son difíciles de prever, y por eso a los operadores les conviene contar con plataformas que puedan añadir nuevas credenciales y canales sin tener que reconstruirse.